Se realizó hoy, 8 de septiembre, en Nueva York, reunión
de los Representantes Permanentes de Brasil, Francia,
Chile y España ante las Naciones Unidas, con el objetivo
de presentar el "Informe del Grupo Técnico sobre
Mecanismos Innovadores de Financiamiento", elaborado en
el contexto de la Acción contra el Hambre y la Pobreza.
El Informe servirá de base para la Reunión de Líderes
Mundiales contra el Hambre y la Pobreza, que ocurrirá en
Nueva York, el día 20 de septiembre corriente, con la
participación del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva y
de más de cincuenta Jefes de Estado y de Gobierno,
además de dirigentes de organismos internacionales y
representantes del empresariado y de la sociedad civil.
Se reproduce, a seguir, los principales puntos
utilizados por el Representante Permanente de Brasil
ante la ONU, Embajador Ronaldo Sardenberg, durante su
intervención en la reunión de hoy en Nueva York:
"La lucha contra el hambre y la promoción del
crecimiento económico sustentado tuvieron papel
importante en varios eventos internacionales de alto
nivel a lo largo de los últimos años. En particular, el
tema estuvo presente en las discusiones mantenidas en el
foro Mundial de Alimentos en 1996, en la Cumbre del
Milenio en 2000 en Monterrey y Johannesburgo en 2002.
A pesar del amplio consenso en torno de la necesidad de
liberar al mundo de la pobreza y del hambre, la mayor
parte de los países, hasta el presente momento, no
colocó en práctica los compromisos asumidos en pasadas
ocasiones. Como consecuencia, estimativas del Banco
Mundial y de las Naciones Unidas indican un déficit de
financiamiento en el mundo de por lo menos $us 50 mil
millones por año. Mantenido el actual ritmo, las Metas
de Desarrollo del Milenio no serán alcanzadas en el
plazo previsto en muchos países en desarrollo.
Esa fue precisamente la razón que motivó a los
Presidentes de Brasil, Chile, Francia y del Gobierno
español, juntamente con el Secretario General de las
Naciones Unidas: la necesidad de disminuir el hiato
entre los compromisos políticos y el financiamiento al
desarrollo. La Declaración de Ginebra dio origen a un
Grupo Técnico con el mandato de explorar instrumentos de
financiamiento innovadores, capaces de proporcionar a
los países en desarrollo fuentes nuevas y estables de
recursos.
El informe del Grupo Técnico se basa en los trabajos en
desarrollo sobre el tema, inclusive en los actuales
esfuerzos en el ámbito de la ONU. El informe también se
basa en estudios hechos por economistas y analistas
renombrados, los cuales vienen trabajando en la cuestión
de los mecanismos innovadores en curso de los últimos
años. Diferentemente de la mayor parte de estudios sobre
el tema, con todo, el informe no analiza los
instrumentos del punto de vista de los problemas
regulares de mercado que podrían resolver. El objetivo
principal del informe consiste en presentar una lista no
exhaustiva de instrumentos viables que podrían ser
implementados en corto, mediano y largo plazo, con el
único propósito de atraer recursos para la lucha contra
el hambre y la pobreza.
Los mecanismos presentados en el informe son divididos
en tres categorías principales: mecanismos vinculantes,
contribuciones voluntarias e instrumentos de
coordinación política. Los instrumentos difieren en
formato e intención, variando desde esquemas simples de
donaciones voluntarias hasta instrumentos complejos y
obligatorios que requerirán la participación de todos
los países.
Todos los instrumentos comparten, sin embargo, una serie
de principios básicos. Todos están basados en la premisa
de la racionalidad económica y son técnicamente viables.
Todos podrían generar recursos que se adicionarían – y
no sustituirían – los flujos de Asistencia Oficial al
Desarrollo (AOD) ya existentes. Los recursos recaudados
serían canalizados por agencias bilaterales y
multilaterales existentes – el Grupo reconoce la
conveniencia de evitarse, lo máximo posible, la creación
de estructuras administrativas nuevas y costosas. Además
de eso, en razón de las restricciones fiscales
enfrentadas por muchos países en desarrollo, los
recursos deberían ser canalizados preferentemente bajo
la forma de donaciones.
Por fin, los mecanismos propuestos generarían recursos a
ser desembolsados de forma transparente, estable y
previsible a largo plazo. Los instrumentos no objetivan
apenas satisfacer las necesidades urgentes y vitales de
los países en desarrollo, sino, al contrario, hacer con
que los gobiernos puedan entrar en un proceso de
crecimiento económico sustentado con equidad social.
De hecho, el Grupo reconoce que el hambre y la pobreza
no serán erradicados a menos que sus causas
estructurales sean efectivamente enfrentadas. Eso
requiere convergencias continuas de recursos en
educación, salud, saneamiento básico e infraestructura a
largo plazo. Es sabido que los flujos de AOD hoy
existentes, además de ser cuantitativamente
insuficientes, sufren variaciones acentuadas en función
de las contingencias presupuestarias internas de los
países donadores. El abastecimiento de recursos de
manera previsible y en montantes adicionales por
intermedio de mecanismos innovadores representaría, de
esa forma, un gran avance en las políticas de Asistencia
Oficial al Desarrollo.
Es importante enfatizar que los mecanismos discutidos en
el informe no pretenden sustituir la necesidad de un
sistema multilateral de comercio libre y equitativo y de
un sistema financiero internacional, capaces de
favorecer los esfuerzos domésticos en busca del
desarrollo económico.
El informe del Grupo no pretende ser exhaustivo, ni
prescribir soluciones específicas. Tampoco pretende
presentar respuestas definitivas sobre cuales
instrumentos podrían y deberían ser implementados. Al
contrario, el informe presenta un conjunto de acciones
viables y enfatiza ventajas y potenciales obstáculos a
ser superados. El Grupo se mantiene abierto a mecanismos
analizados en contextos distintos, así como a
contribuciones de otros gobiernos y de la sociedad
civil.
El Grupo presta atención para el hecho de que los
instrumentos analizados tienen plazos de maduración
diferentes: mientras unos podrían ser adaptados a corto
plazo, otros requerirán acción política concertada y
negociación internacional – y lo restante, es parte del
amplio trabajo que se tiene por adelante.
Creemos que el encuentro de líderes mundiales del día 20
de septiembre representará gran oportunidad para el
lanzamiento de la discusión sobre mecanismos innovadores
de financiamiento en el más alto nivel. Se espera que el
encuentro sea el primer paso de un proceso que deberá
envolver gobiernos, organizaciones multilaterales, ONGs,
empresas, sindicatos y la academia en un esfuerzo
conjunto para profundizar y analizar sobre nuevas
fuentes de recursos para la lucha contra la pobreza y el
hambre.
No se espera que los Jefes de Estado y de Gobierno y
otras autoridades presentes endosen el informe del Grupo
Técnico el día 20 de septiembre. La Declaración a ser
aprobada en el evento es un documento de naturaleza
esencialmente política. Su texto refleja las ideas y
conceptos principales que fueron incluidos en el
informe, y arriba de todo, reafirma los compromisos que
fueron asumidos y los desafíos que deben ser superados
de aquí en adelante. En particular, la Declaración llama
la atención para la necesidad de movilizar a la
comunidad internacional en torno del imperativo de
encontrarse soluciones concretas y urgentes para
solucionar el actual déficit de financiamiento al
desarrollo.
Tal movilización requiere, más de que discusiones
puramente técnicas, acciones políticas coordinadas en
foros multilaterales, particularmente en las Naciones
Unidas. Cuanto más la comunidad internacional haga
progresos en ese dominio, mayores serán los chances de
que el encuentro de alto nivel de la ONU sobre el
cumplimiento de las Metas del Milenio en 2005, sea una
oportunidad de resultados concretos.