POLITICA EXTERNA

Responsable de asesorar al Presidente de la República en la formulación y ejecución de la política externa brasileña, el Ministerio de Relaciones Exteriores - el Itamaraty, como se le conoce - encuentra sus marcos históricos en tres momentos. El primero, en 1750, en la firma del Tratado de Madrid, momento en que Alexandre de Gusmão negoció la cuestión de las fronteras establecidas por el Tratado de Tordesillas. El segundo, en 1808, con el traslado de la Corte Portuguesa de Lisboa a Rio de Janeiro, como consecuencia de la ocupación de Portugal por las tropas de Napoleón; finalmente, en los años que siguieron a la independencia, en 1822, en el proceso de reconocimiento de Brasil, durante el período monárquico.

En estos casi dos siglos y medio, la diplomacia brasileña ha definido sus principios fundamentales, como la solución pacífica de las controversias, la no intervención y, principalmente, a partir de 1945, con la creación de la ONU, la participación intensa aunque independiente en los más importantes foros internacionales. Desde el principio, ha contado con diplomáticos notables como el vizconde de Uruguay, el vizconde de Rio Branco, el barón de Rio Branco, Oswaldo Aranha, San Tiago Dantas y Araújo Castro.

Hoy, la diplomacia brasileña ha actualizado sus preceptos, y ha puesto énfasis tanto en el proceso de integración regional como en el Mercosur y otros organismos regionales y financieros. También está participando intensamente en la discusión de importantes temas de la agenda internacional que incluye cuestiones como la defensa de los derechos humanos, la preservación ecológica y el mantenimiento de la paz. Al mismo tiempo, ha venido intensificando sus lazos con la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa y estructurándose para atender de forma más ágil las necesidades del país y la política externa. En este sentido, el Itamaraty ha cuidado su actuación en el exterior a través de 92 embajadas, 6 misiones ante organismos internacionales, 37 consulados y 14 viceconsulados, y a través de servicios como el de promoción comercial, asistencia consular, comunicación y difusión de la cultura y el idioma del país.

Los principios que orientan las relaciones internacionales de Brasil están erigidos en la Constitución Federal de 1988, en su artículo cuarto: independencia nacional, prevalecencia de los Derechos Humanos, autodeterminación de los Pueblos, no intervención, igualdad entre los Estados, defensa de la Paz, resolución pacífica de los conflictos, repudio ao terrorismo y racismo, cooperación entre los Pueblos al progreso de la humanidad y la concesión de asilo político. Además de esto, la República Federativa de Brasil debe buscar la integración económica, política, social y cultural entre los pueblos de América Latina, con miras a la formación de una comunidad latinoamericana de nacionaes

En el contexto sudamericano, en particular, Brasil ha sido capaz de desarrollar sólidas amistades que se convirtieron en un factor esencial para la paz en la región y en la comunidad de naciones. Impulsando la integración regional, Brasil busca fortalecer los lazos que ha mantenido dentro y fuera del continente americano, contribuyendo, así, más significativamente, al desarrollo del sistema mundial de comercio.

Internamente, el Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE) viene perfeccionando, tanto su estructura de organización como la carrera diplomática y los servicios prestados por sectores como el Protocolo. Para ello, cuenta con una estructura que incluye el Palacio Itamaraty en Brasilia, que es su sede; el Palacio Itamaraty en Rio de Janeiro, antigua sede y hoy Oficina del MRE; representaciones en los Estados de Ri Grande do Sul, São Paulo y Pernambuco; y órganos de apoyo como la Fundación Alexandre de Gusmão (Funag) y el Instituto Río Branco. Entre las diversas actividades desempeñadas por el Itamaraty también se incluye la demarcación de las fronteras brasileñas.